VPO, la contruccion de viviendas de proteccion oficial también cae

en los nueve primeros meses de 2007, los últimos de los que hay cifras, las iniciaciones de pisos protegidos no aumentaron, sino que retrocedieron un 6,75% respecto al mismo periodo del año anterior. Si entre enero y septiembre de 2006 se comenzaron 60.707, este número se redujo el año siguiente hasta las 56.612.

Las licencias de construcción que aprueban los arquitectos ofrecen una tendencia peor. Porque las casi 25.000 proyectos que se visaron en el primer semestre de 2007 suponen una disminución del 35% respecto al mismo periodo del año pasado.

El motivo de esta relajación hay que buscarlo en la crisis que vive el sector inmobiliario. Al caer las cifras totales de construcción, también lo hacen los pisos destinados a los bolsillos menos pudientes. "En los últimos años, muchas casas protegidas se han hecho con suelo cedido a los ayuntamientos por los promotores de vivienda libre. Como la construcción ha disminuido, los municipios tienen menos suelo", explica el estadístico Julio Rodríguez.

Lo llamativo es que esta ralentización coincide con el muy ambicioso objetivo con el que el PSOE se presenta a las próximas elecciones generales: si ganan, los socialistas prometen construir 150.000 viviendas anuales de protección oficial durante la próxima década. La nadería de 1,5 millones de nuevos pisos con precios tasados hasta 2018.

Aunque en esta legislatura se ha disparado el volumen de pisos protegidos, todavía está muy lejos de los objetivos que ahora se marca el PSOE. En los últimos cuatro años se han iniciado una media de 84.000 al año.

Según los cálculos del Ministerio de Vivienda, entre 2004 y finales de 2007 se han iniciado más de 335.000 viviendas protegidas, lo que supone un incremento del 60% respecto al periodo anterior, cuando José María Aznar era el presidente de Gobierno. Y al final de la legislatura se llegará al 70%. Pero para cumplir con su compromiso electoral, los socialistas casi tendrán que duplicar el ritmo de construcción de viviendas protegidas. Y eso en unos años que se presentan muy complicados para el sector del ladrillo.

Y es que, en tiempos en los que las ventas se han desplomado, la vivienda protegida se ha convertido en un refugio para empresarios desesperados por colocar sus excedentes de pisos y casas. Más aún después de que el Gobierno decidiera a principios de año ampliar los precios mínimos a los que se puede vender una vivienda para que esté subvencionada. El objetivo del ministerio es que las promotoras en apuros ajusten sus precios a los límites establecidos, favoreciendo así que los compradores se acojan a las ventajas del plan estatal.

Pero esta medida no gusta a todos. El sindicato UGT replica: "El dinero público destinado a la obtención de pisos a precios asequibles para las rentas más bajas no debe destinarse a resolver los problemas de unos inversores particulares que, por otra parte, han obtenido en los últimos años beneficios impresionantes".

Fuente: El pais

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