El mercado inmobiliario se anima con los divorcios

El Euribor, las ayudas públicas o los precios son algunos de los factores que más influyen en el mercado inmobiliario. Pero no son los únicos. Existen también aspectos sociales que pueden llegar a condicionar la actividad del mercado. El más esencial: la unidad familiar.


No podemos obviar que los tiempos han cambiado y que la unidad familiar no se ha quedado exenta de estos cambios. En la actualidad, en España se produce un divorcio cada 3’7 minutos, por lo que a lo largo de 2007 el número de parejas rotas ascendió hasta 100.000. Unos números que repercuten directamente sobre el mercado inmobiliario.



Y es que cuando un matrimonio se rompe, surge la necesidad de buscar vivienda para cada una de las partes. Aunque lo habitual es que la mujer se quede con el domicilio familiar en el caso que haya hijos, siempre hay una parte que debe abandonar la vivienda y buscar un nuevo sitio para vivir. A veces incluso se opta por vender el inmueble, repartirse el dinero y buscar ambas partes un nuevo hogar, por lo que el divorcio puede convertirse en un auténtico estímulo para el mercado inmobiliario.



Precisamente es en este hecho en el que se apoya la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE) para negar la existencia de una crisis en el sector inmobiliario. Según Manuel Martí, secretario general de esta asociación, la evolución demográfica española garantiza un mínimo de demanda de 300.000 viviendas anuales, porque "al año se forman unas 200.000 parejas y se rompen la mitad”.



Una realidad constatada también por los datos del Informe Inmobiliario del Grupo I en España, el cual determina que, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid entre un 25% y un 30% de la demanda de viviendas corresponde únicamente a una sola persona. Esta cifra supone una demanda anual de 35.000 inmuebles, de las que una tercera parte, 10.500 corresponderían a promociones de vivienda nueva. Además, según los datos que maneja Foro Consultores, entre el 20 y el 24 por ciento de las viviendas nuevas que se venden en España corresponden a divorciados o separados.


El alquiler tampoco se queda fuera



Asimismo, el mercado de viviendas en regimen de alquiler también se ha visto afectado por el aumento de divorcios en nuestro país, ya que en muchos casos el cónyuge que abandona el domicilio familiar opta por arrendar un inmueble en un primer momento. Con esta fórmula evita volver al hogar paterno y puede esperar a ver qué sucede con el domicilio familiar o realizar la compra de su nueva vivienda con más tranquilidad. Y es que no se puede olvidar que la vivienda es la segunda causa de conflicto tras la separación.

Fuente: Fotocasa

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